Los niños y jóvenes actuales comienzan a
utilizar el ordenador e internet incluso antes de aprender a leer, pasando a
formar parte importante de sus vidas, cultura e identidad. Las nuevas
tecnologías ofrecen un espacio de comunicación ilimitado, de fácil acceso, que
les permite estar conectados con el mundo de manera instantánea. La tecnología
forma de la vida, hay que saber aceptarla y conectarse con ellos en este nuevo
lenguaje.
La globalización proporciona una variedad de
conocimientos actualizados para los que sólo se necesita un computador
conectado a la red, un teléfono, o, simplemente, un “cibercafé”. Para los
niños y jóvenes, internet es una herramienta que utilizan para navegar
por el espacio, revisar sus e-mails, chatear y conectarse con los amigos,
transformándose también en una importante fuente de conocimientos, una
biblioteca universal a bajo costo, muy útil a la hora de realizar tareas
escolares que, incluso, les permite estudiar con sus compañeros en línea.
En esta dirección, es conocido el uso que está
teniendo la red para el desarrollo de nuevas estrategias de enseñanza a través
de cursos a distancia. En algunos individuos con cierto grado de discapacidad,
internet los ayuda a desarrollar habilidades sociales, logrando mejorar su
capacidad en la resolución de problemas. La dificultad se presenta cuando estas
habilidades adquiridas sólo se limitan al uso del computador y no son llevadas
a la práctica con personas “reales” en “situaciones reales”.
En niños y adolescentes que aún no tienen la
disciplina suficiente para auto dirigir su aprendizaje, es necesaria la
supervisión directa de los adultos, que deberían actuar como un filtro, para
permitir a los niños y jóvenes desplazarse de manera segura en este
espacio que, en algunas ocasiones, los puede llevar a encontrarse con
conocimientos que no tienen la capacidad de entender. Una de las desventajas
más claras es que el uso de estos recursos ha aumentado las dificultades
gramaticales entre los jóvenes.
Se ha visto que el uso abusivo de internet suele
asociarse con aislamiento social, cuadros depresivos, alteraciones del sueño,
dificultades en la concentración, baja en el rendimiento escolar y rechazo
escolar, especialmente, en niños cuyas familias no supervisan el tiempo que
destinan sus hijos a navegar. Además, se puede generar una serie de molestias
visuales, alteraciones musculares, riesgo de sobrepeso y obesidad.
Otro riesgo que se puede presentar, es la
facilidad de identificarse con valores negativos, ya que en algunos casos, es
una fuente de contagio de algunas patologías como los trastornos de conducta
alimentaria, las autoagresiones y el suicidio. Cada día más jóvenes se
comunican con sus amigos a través del chat o se “postean” en sus facebook y los
que no tienen uno, quedan fuera de esta comunidad virtual.
Los padres deben estar atentos al consumo de
internet que realizan sus hijos, aprender a comunicarse con ellos a través del
“ciber lenguaje”, supervisar el número de horas que le dedican, las páginas que
visitan, que dicen en sus Facebook, quienes son sus contactos virtuales, entre
otros factores.
Lamentablemente a algunos adultos, que no
pertenecen a esta generación tecnológica, les resulta difícil competir con los
conocimientos cibernéticos de sus hijos y optan por declararse ignorantes, para
no tener que dedicarle tiempo a aprender algo que no les interesa.
Hay que considerar que la red es un espacio
ilimitado que no está exento de riesgos y son finalmente los padres los
encargados de la crianza y la supervisión de los hijos, lo que es siempre
responsabilidad de los adultos, especialmente a edades tempranas.


